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Divorcio sano ¿es posible?


Divorcio sano: ¿Es posible?

Por: Zaida María León Castellanos, Miércoles, 10 de Enero de 2007

La familia se constituye en el elemento socializador por excelencia y juega un rol fundamental en el desarrollo del psiquismo sano de sus integrantes.


El término integrantes comprende a todos los miembros de la familia, una situación especial tienen los niños dentro del núcleo familiar, pues a diferencia de los adultos ellos no han concluido y ni siquiera perfilado el desarrollo de su personalidad y son los más susceptibles a presentar alteraciones patológicas de la esfera psíquica producto de la calidad de las influencias recibidas por el medio social en el que se desarrollan.


De hecho hay escuelas psicológicas que plantean que los niños con alteraciones patológicas de la esfera psíquica son generalmente los integrantes más sanos del medio familiar y que en ello la alteración o los síntomas no son más que soluciones de compromiso para las situaciones patógenas que les plantea el medio.


Por otro lado tenemos que específicamente en la etapa de la niñez, en la que está en proceso de formación, la personalidad juegan un papel fundamental las influencias y relaciones que el niño establece con sus padres, con ambos, constituyéndose estas relaciones en fuente de incorporación de patrones de conductas y funcionamiento psíquico, en este contexto surge el divorcio como toma voluntaria de los padres de la decisión de no continuar viviendo juntos y devolver el vínculo matrimonio, cosa esta que según describe la literatura nacional e internacional consulta generalmente afecta de una forma u otra al niño, por otro lado tenemos que el acto del divorcio necesariamente ha de limitarse a los cónyuges y no al resultado de la unión, al niño, por lo cual resulta inexplicable si los padres atienden al niño y mantienen la continuidad educativa, deban surgir alteraciones de la esfera psíquica producto del divorcio, situación esta que nos lleva a formular el problema de nuestra investigación y a desarrollar la misma en cuestión.


¿Se constituye el divorcio en una noxa psicosocial para los hijos de padres divorciados?


El divorcio como tal no se constituye en una noxa psicosocial para los hijos de padres divorciados si no las conductas patógenas asociadas al mismo que adoptan los padres entre ellos y con respecto a los hijos.


Al analizar el fenómeno del divorcio no podemos abordarlo desde la posición reduccionista de la relación de pareja o de la relación marido-mujer y sí nos vemos en la obligación de hacerlo desde la perspectiva de la disolución del núcleo familiar, por lo que al analizar su carácter patógeno, debemos tener en cuenta el papel de la familia en la formación de la personalidad, el mantenimiento, desarrollo y promoción de la salud psíquica para todos los integrantes de la misma, siendo el niño producto de ese núcleo familiar disuelto, el elemento más vulnerable por lo que a continuación entramos a abordar como se pueden caracterizar las influencias de la familia a la luz de los conocimientos actuales.


Al realizar un estudio de los niños que presentan alteraciones de la esfera psíquica, podemos constatar que estos casi nunca son conscientes de sus alteraciones y que estos generalmente son reflejos de las influencias nocivas que estos reciben del medio, o sea, detrás de cada niño con trastornos psicológicos, casi siempre tenemos un hogar disfuncional o predominantemente disfuncional, a tal medida que en ocasiones ni siquiera los propios adultos son conscientes de la disfuncionalidad y la asumen como normal, siendo el niño el indicador de que algo anda mal, pues como es este último integrante de ese hogar, aún no está adaptado a funcionar de esa forma patológica y por tanto refleja la disfuncionalidad, a través de alguna patología específica.


La experiencia asistencial nos demuestra que en la mayoría de las ocasiones con solo tratar a los adultos, el problema "insoluble" del niño se resuelve y que generalmente estos trastornos están asociados a mal manejo de situaciones de tensión y estrés o por otro lado que las conductas patológicas se deben a aprendizajes vicarios (a imitación de conductas patológicas) que desaparecen al tratar a los adultos.


En Su divorcio por 400 Euros todo incluido - 902 885 974 este contexto surge el divorcio como un elemento potencialmente patógeno para la esfera psíquica del niño o el adolescente, podemos definir el divorcio como la disolución de la pareja con independencia de las definiciones legales que implica tal acto, generalmente esta decisión es seguida de resentimientos o situaciones que potencialmente implican el alejamiento - en las más de las ocasiones asociados al resentimiento- de los miembros de la pareja, aún en las situaciones más normales, pues ambos cónyuges necesitan tomar distancia el uno del otro para poder asumir su nueva situación, en medio de esto queda el niño que desafortunadamente no pidió venir al mundo y mucho menos hacerlo en una pareja que más temprano que tarde se disolverá, ante esta nueva situación que introduce un nuevo elemento en la pareja: el hijo, la pareja ya pierde un tanto de libertades respecto a como asumir el divorcio, pues sencillamente no pueden romper así como así el uno con el otro, pues existe un lazo entre ambos que prácticamente los unirá toda la vida, es en este momento donde se entran a analizar por parte la pareja todas las situaciones asociadas al divorcio y donde potencialmente pueden sobrevivir todas las conductas que posteriormente nos traerán a consulta un niño con trastornos de la esfera psíquica.


Entre las conductas patógenas - de los padres- que recoge la literatura al respecto, de forma general tenemos la falta de afecto o de expresión del mismo, por parte de uno de los padres hacia el hijo o por el contrario el exceso del mismo, predominio de censuras o amenazas casi siempre injustificadas o con ausencia de relación racional entre la causa del castigo y este en sí mismo (castigos desproporcionales a la causa que los generó), desentenderse del niño y sus problemas por pequeños o insignificantes que estos puedan parece, niños rechazados o no deseados, niños calculados por la esposa para retener al marido, niño que interrumpe el desarrollo profesional de los padres, infancia desgraciada de los padres, agresividad de los padres, padre o madre ausente, rigidez o crueldad en los patrones educativos, etc., cosas que por demás necesariamente no deben suceder porque sencillamente los padres deben asumir que tienen responsabilidad con respecto a sus hijos y que en esencia se divorcian de sus cónyuges, no de sus hijos.

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